Un monumento personalizado en el fondo del mar
La actriz cubana Aylín Mujica reveló que las cenizas de su hijo Mauro Menéndez, conocido como el DJ Maahez, descansarán en Neptune Memorial Reef, el único cementerio acuático del mundo. El joven falleció el 16 de julio a los 31 años en Barbados, tras un fallo múltiple de órganos derivado de una neumonía.
Mujica explicó que la elección del sitio responde a los gustos personales de su hijo. “A Mauro le encantaba el mar y hay un… el único cementerio bajo el agua que existe en el mundo, que se llama el Panteón Neptuno”, señaló la actriz.
El plan familiar contempla una pieza conmemorativa personalizada. “Vamos a hacer como una lámina y la vamos a poner en el fondo del mar. Con sus cenizas vamos a hacer como un pequeño monumento debajo del mar”, detalló Mujica. El memorial incluirá elementos que identificaban al joven: “el león, los extraterrestres y cosas que lo identifican a él”, precisó.

Causa de muerte y últimos momentos
La actriz explicó el diagnóstico que determinó la causa del deceso. “Lo de la autopsia fue que murió producto de fallos de órganos, producto de una neumonía que él tenía”, relató. Además, un coágulo pulmonar agravó el cuadro clínico: “Tenía un coágulo en el pulmón porque agarró un avión y esa altura le provocó más problemas a otros órganos”, detalló.
Según el relato de su madre, Mauro colapsó mientras observaba el atardecer en la playa. “Estaba en la playa viendo el atardecer, colapsó y le dio un infarto”, contó Mujica. La cremación se realizó al cumplirse dos meses del fallecimiento.

Duelo y apoyo emocional
La actriz reconoció haber buscado ayuda profesional para sobrellevar la pérdida. “Maribel Guardia, mi amiga hermosa, que ha estado todo el tiempo apoyándome, me mandó con una persona que me ayudó muchísimo”, relató. “Lloro todos los días, todo el tiempo, todo el día lloro”, admitió Mujica, quien indicó que prioriza el bienestar de sus otros dos hijos.
Qué es Neptune Memorial Reef
El cementerio se ubica a cinco kilómetros al este de Key Biscayne, en Miami, y representa el mayor arrecife artificial creado por el ser humano. Abarca más de seis hectáreas a 12 metros de profundidad, con un diseño inspirado en la mítica Atlántida. En Estados Unidos está prohibido arrojar cenizas directamente al mar, lo que llevó a la familia a optar por esta alternativa legal.
El sitio cuenta con la certificación del Green Burial Council y permisos de organizaciones ambientales. Un estudio del Departamento de Gestión de Recursos Ambientales determinó que la vida marina alrededor del arrecife pasó de cero a miles de organismos en sus primeros dos años.
Las familias colocan piezas conmemorativas fijadas de forma permanente con epoxi de uso submarino. Jim Hutslar, uno de los fundadores y maestro de buceo, administra los despliegues y acompaña a las familias en sus visitas. El lugar también atrae a biólogos marinos, estudiantes e investigadores de distintas partes del mundo.





