Vincent van Gogh sigue generando interés más de un siglo después de su muerte, y una de las historias que más ha alimentado su leyenda es la de la oreja perdida.
La versión más difundida sostiene que el pintor holandés se la cortó en medio de una crisis emocional, aunque nuevas investigaciones han reabierto el debate sobre lo que realmente ocurrió en Arlés, Francia.
De acuerdo con la información recopilada por museos y especialistas, el episodio se produjo tras una fuerte discusión con Paul Gauguin, con quien convivía y trabajaba en esa etapa de su vida.
La hipótesis tradicional afirma que Van Gogh se autolesionó después del conflicto, mientras que otra línea de investigación plantea que Gauguin pudo haberlo herido con su espada de esgrima durante la pelea.
La duda sobre la magnitud de la herida también ha sido parte del misterio. Algunas fuentes señalan que no perdió toda la oreja, sino solo una parte, lo que ha ayudado a mantener viva la discusión entre historiadores del arte y biógrafos.
El caso se volvió aún más complejo porque durante años ambos artistas habrían protegido la versión oficial para evitar consecuencias legales y preservar reputaciones. Esa posible reserva alimentó los mitos alrededor de uno de los episodios más célebres de la historia del arte.
Más allá de la polémica, el episodio de la oreja terminó por consolidar la imagen de Van Gogh como un creador intenso, vulnerable y rodeado de tragedia. Su figura sigue fascinando al público no solo por su obra, sino también por los enigmas que marcaron su vida.





