La cantante italiana Laura Pausini vivió un momento inesperado en pleno concierto en Quito, cuando tuvo que detener brevemente su presentación para recibir oxígeno en el escenario del Coliseo General Rumiñahui la noche del 24 de abril.
La propia artista explicó después que la pausa se debió a los efectos de la altitud de la capital ecuatoriana en su respiración, aunque logró retomar el espectáculo con normalidad y completar el show ante el público asistente.
Vestida de negro y sin perder el contacto visual con sus seguidores, Pausini tomó una mascarilla conectada a un pequeño tanque que le acercó su equipo técnico, mientras continuaba hablando con los asistentes durante algunos segundos.
Tras recuperar el aliento, devolvió el dispositivo y siguió con el concierto, integrando el incidente como parte del desarrollo de la noche sin que se registraran mayores complicaciones sobre el escenario.
Lejos de generar pánico o desconcierto masivo en el coliseo, el episodio reforzó la cercanía de la artista con el público quiteño, que respondió con aplausos y muestras de apoyo mientras ella explicaba con naturalidad lo que estaba ocurriendo. Según relató después en sus redes sociales, la altitud de Quito influyó en su respiración durante el show, pero su prioridad en todo momento fue continuar la presentación y mantener la dinámica del espectáculo.
El momento quedó registrado en videos que rápidamente se difundieron en plataformas digitales, donde se observa a la cantante recibiendo la mascarilla de oxígeno y dialogando con el público mientras se estabiliza.
Estos registros se sumaron luego a la publicación que hizo la propia Pausini, en la que detalló lo sucedido y envió un mensaje de tranquilidad a sus seguidores, subrayando que se trató de una pausa breve y controlada dentro de un show que se mantuvo en pie.
No es la primera ocasión en que Pausini enfrenta una situación similar durante una gira, ya que en 2024, en un concierto en la Arena Ciudad de México, también requirió oxígeno en medio del espectáculo debido a condiciones que afectaron su respiración. En aquel entonces, la artista manejó el episodio con humor antes de continuar con el repertorio, una reacción que se repitió ahora en Quito, donde supo restar dramatismo al momento y mantener la confianza del público.
En la capital ecuatoriana, el concierto continuó después de la breve pausa y conservó su ritmo habitual, dejando como saldo un episodio que sumó un elemento de complicidad entre la intérprete y sus seguidores.
Más allá del susto inicial, la escena evidenció los desafíos que supone cantar a gran altitud y, al mismo tiempo, la capacidad de la artista para sostener el espectáculo y gestionar una situación de salud puntual sin que ello opacara la experiencia musical de la noche.





