Un gallo llamado Martín lleva ocho años frente al Instituto Oncológico del Oriente Boliviano, en Santa Cruz de la Sierra, esperando a su dueña, quien falleció en ese centro médico.
Baja del árbol cada mañana a las seis
Martín llega puntualmente a la puerta del hospital a las 6 de la mañana, luego de bajar del árbol donde duerme cada noche. El animal acompañó a su dueña mientras ella recibía tratamiento oncológico en ese centro médico. Cuando la mujer falleció, el gallo no se fue.
Desde 2018, el animal recorre los alrededores del instituto en busca de comida y, al caer la noche, regresa al árbol. El personal médico y los pacientes ya se acostumbraron a su presencia en el lugar.
La comunidad lo cuida y evita que se lo lleven
La trabajadora social Rosmery Guarda explicó a Reuters que Martín quedó bajo el cuidado de quienes frecuentan el hospital. “El paciente murió y Martín está aquí hace ocho años”, señaló.
Un hombre llamado Juan Carlos se encarga de alimentarlo y cortarle las uñas cuando le crecen demasiado, para evitar que tenga dificultades para caminar. Uno de los alimentos favoritos del gallo es el maní, según su relato.
Asimismo, la comunidad evita domesticarlo para prevenir que alguien se lo lleve. El propio animal dificulta esa posibilidad, pues no se deja atrapar con facilidad.
La historia de Martín trascendió luego de que varios usuarios difundieran sus imágenes en distintas plataformas digitales, destacando la lealtad del animal. El apodo con el que se le conoce en redes es el “Hachiko boliviano”, en referencia al perro japonés que esperó años a su dueño fallecido en una estación de tren de Tokio.





