¿Por qué ya no queremos tener sexo? Las razones de la caída del deseo
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¿Por qué ya no queremos tener sexo? Las razones de la caída del deseo

Globo 98.9hace 9h

El deseo sexual depende de factores físicos, hormonales, psicológicos y relacionales. Expertos señalan que la caída del interés no implica que algo esté roto en la pareja.

El sexo dejó de ser obligación para ser elección

Durante mucho tiempo existió la idea de que, para que una relación funcionara, debía incluir cierta cantidad de sexo. Sin embargo, esa lógica está cambiando: no existe un número mágico de veces que una pareja deba tener intimidad, y el deseo puede variar tanto entre personas como dentro de una misma relación.

Incluso una pareja sólida puede atravesar etapas de menor deseo sexual sin que eso indique una ruptura. La nueva conversación apunta a que el sexo sea una elección y no una casilla más en la lista de una vida adulta exitosa.

La imagen corporal también apaga el deseo

La relación que una persona lleva con su propio cuerpo incide directamente en cómo vive su sexualidad. Cuando la atención está puesta en los propios supuestos defectos físicos durante la intimidad, resulta difícil concentrarse en disfrutar.

La autoestima y la imagen corporal funcionan, según este análisis, como filtros que amplifican o reducen el deseo. El bienestar sexual, en ese sentido, también pasa por cómo alguien se siente consigo mismo antes de estar con otra persona.

Las expectativas convirtieron el sexo en una tarea

Tener orgasmos, probar posiciones nuevas, ser espontánea, multiorgásmica y saber exactamente qué hacer: la acumulación de expectativas alrededor de la intimidad puede convertirla en una especie de examen de rendimiento. Bajo esa presión, el deseo tiende a disminuir.

El psicoterapeuta estadounidense Ian Kerner, especialista en sexualidad, popularizó el concepto de sex detox: un periodo voluntario de abstinencia sexual de 30 días pensado como un “reset” para reconectar con el propio lado erótico. Kerner plantea que, en materia de sexo y relaciones, es posible caer en círculos viciosos que requieren una pausa.

Su propuesta sugiere que el verdadero ayuno sexual no consiste solo en dejar de tener sexo, sino también en abandonar la idea de que se debe ser bueno en él.

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