El bicarbonato de sodio reduce olores y remueve suciedad leve en distintas zonas del hogar, pero no reemplaza a un desinfectante ni es apto para todas las superficies.
Tres propiedades explican su efectividad
La guía de Good Housekeeping, elaborada con aportes de profesionales de su Instituto de Cuidado del Hogar y Limpieza, atribuye la utilidad del bicarbonato a su alcalinidad moderada, su abrasión suave y su capacidad para neutralizar olores. Su empleo exige considerar el material de cada superficie, seguir las indicaciones del fabricante y evitar la fricción intensa sobre acabados delicados.
Asimismo, el organismo público Metro, del área metropolitana de Portland, Estados Unidos, señala que el bicarbonato ayuda a absorber olores de cocina, tabaco o mascotas, y que no es adecuado para espejos, pantallas, muebles o pisos de madera.
Colchones y alfombras: esparcir, esperar y aspirar
Para reducir el olor acumulado en colchones, los especialistas recomiendan esparcir una cantidad pequeña sobre la superficie, cepillarla de forma leve y esperar entre 15 y 30 minutos antes de aspirar. El procedimiento no sustituye la limpieza de manchas ni el tratamiento de humedad.
El mismo método puede aplicarse sobre alfombras: distribuir el polvo, dejarlo actuar entre una hora y toda la noche, y retirarlo con aspiradora. El polvo debe quedar completamente removido para evitar restos en las fibras.
Hervidor y duchas: dilución y enjuague completo
Para el hervidor, los expertos indican añadir una o dos cucharaditas de bicarbonato, completar al menos la mitad del recipiente con agua, hervir y dejar reposar unos 20 minutos. Después hay que enjuagar por completo y limpiar los contactos externos con un paño, sin sumergir partes eléctricas.
En boquillas de ducha con acumulación superficial, una mezcla espesa de agua y bicarbonato permite frotar con una esponja y enjuagar con agua caliente. Si la acumulación mineral persiste, la fuente sugiere recurrir a otro método específico.
Vasos, freidoras de aire y horno
Para vasos opacos por depósitos de agua, se puede frotar una cantidad reducida con la yema del dedo o preparar una pasta con unas gotas de agua, enjuagar y secar con un paño de microfibra sin ejercer presión excesiva.
En freidoras de aire, los expertos precisan que el aparato debe estar frío y desconectado antes de aplicar la pasta de bicarbonato con un paño suave. No debe entrar líquido en componentes eléctricos ni usarse el tratamiento si el manual desaconseja abrasivos.
El Departamento de Recursos Naturales y Parques del condado de King, en Estados Unidos, incluye bicarbonato y agua como alternativa de mantenimiento rutinario del horno apagado y frío, aunque detalla que los restos quemados intensos pueden requerir otro procedimiento.
Juntas de silicona, óxido y fregaderos
Para las juntas de silicona, la guía propone combinar bicarbonato con peróxido de hidrógeno hasta formar una pasta, dejarla unos minutos, frotar y enjuagar. Antes de aplicarla en toda la superficie, corresponde probar en una zona poco visible y no mezclar productos sin instrucciones claras.
Un paño húmedo con una pequeña cantidad de bicarbonato puede utilizarse para retirar marcas menores de óxido en electrodomésticos, mediante movimientos suaves. Los especialistas advierten que la fricción intensa podría dañar ciertos acabados.
En fregaderos y superficies no delicadas, Metro indica que el bicarbonato sirve para fregar fregaderos, ollas y manchas: basta con poner una cantidad pequeña sobre una esponja húmeda, frotar, enjuagar y secar. Para necesidades de desinfección, se debe elegir un producto registrado para tal fin.





