El monarca británico quedó expuesto a un aguacero tropical durante los actos del 45.º aniversario de la independencia de Antigua y Barbuda, mientras Camila se resguardaba de inmediato.
El rey espera bajo la lluvia en el estadio Sir Vivian Richards
Carlos III y Camila acababan de subir al estrado del estadio Sir Vivian Richards, poco antes de las 18:30 horas, cuando un intenso aguacero tropical interrumpió las celebraciones. La reina recibió de inmediato un paraguas transparente con forma de cúpula de manos de un miembro del equipo de seguridad y pudo dirigirse a la zona cubierta. El rey, en cambio, permaneció expuesto al chaparrón durante varios instantes.
Visiblemente enfadado, Carlos levantó los brazos y preguntó a las personas de su séquito: “¿Dónde está el paraguas?”. Finalmente, su ayudante de campo, Ben Rigby, apareció con un paraguas negro compacto que permitió al monarca continuar con el programa. La tormenta duró apenas cinco minutos, pero fue suficiente para dejarlo completamente mojado.
“Me han empezado a crecer berros en los pantalones”
Una vez superado el contratiempo, el rey recurrió al humor para restarle importancia a la situación. “Me han empezado a crecer berros en los pantalones”, bromeó, en referencia a la cantidad de agua que le había caído encima. Con grandes manchas de humedad en el traje, Carlos continuó la jornada saludando a varias leyendas del críquet antillano y participando en el lanzamiento de una moneda conmemorativa antes de un partido de exhibición vinculado a la cumbre de la Commonwealth.
Tensión política de fondo en la visita oficial
El episodio se produjo en el marco de una visita con importante dimensión política. El primer ministro de Antigua y Barbuda, Gaston Browne, reiteró durante la visita que defiende que el país se convierta en una república y que considera necesaria una compensación del Reino Unido por su papel en la trata transatlántica de esclavos. Sin embargo, indicó que respetará al monarca mientras la Constitución mantenga al rey británico como jefe de Estado.
Por su parte, el Gobierno británico ha descartado las indemnizaciones económicas, aunque la posible disculpa por la esclavitud forma parte de los asuntos que rodean la cumbre de jefes de Gobierno de la Commonwealth.
Un patrón de impaciencia ante las cámaras
La escena recuerda otros episodios en los que el monarca ha dejado ver su irritación públicamente. En septiembre de 2022, durante la firma del libro de visitas del castillo de Hillsborough en Irlanda del Norte, una pluma estilográfica que goteó tinta provocó su reacción: “No soporto esta maldita cosa… cada maldita vez”. Durante su proclamación como monarca, sus gestos impacientes para que los ayudantes retiraran un estuche de plumas y un tintero de la mesa también fueron captados por las cámaras.
Asimismo, en una visita a Jersey en 2024, el mal tiempo volvió a ponerlo a prueba cuando pareció molesto por la tardanza de un ayudante a la hora de ayudar a Camila a ponerse el abrigo.





