¿Crees estar loco por hablar con animales? Esto es lo que te sucede
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¿Crees estar loco por hablar con animales? Esto es lo que te sucede

Globo 98.9•hace 17h

Un sistema de la Universidad de Arizona analiza el lenguaje hacia animales de compañía para medir su relación con el bienestar emocional de dueños y mascotas.

Sistema registra cómo las personas se dirigen a sus animales

Investigadores de la Universidad de Arizona desarrollaron AURAL-Pet, una herramienta que analiza grabaciones de conversaciones entre personas y sus mascotas para identificar qué formas de interacción se asocian con mejores resultados de salud mental. El estudio fue publicado en la revista Frontiers in Psychiatry. La herramienta fue probada con 5.072 grabaciones obtenidas de 240 participantes mediante un grabador activado electrónicamente que captura fragmentos de la vida diaria.

El sistema reunió 30 variables para identificar conductas concretas, como pasear con la mascota, usar un registro de voz agudo similar al que se emplea con bebés o dirigirse al animal como si fuera un confidente. En las grabaciones, los participantes solían narrar sus propios pensamientos, comentar el comportamiento del animal y conversar sobre temas cotidianos como el clima o actividades próximas.

El lenguaje como ventana al vínculo humano-animal

Dara Jonkoski, autora principal del estudio y doctoranda del Departamento de Psicología de la Universidad de Arizona, explicó que AURAL-Pet traduce grabaciones habituales en “una imagen medible de cómo una persona se relaciona con su mascota”. El método permite registrar con qué frecuencia y de qué maneras ocurren esas interacciones. “Escuchamos muchas cosas realmente interesantes, como alguien que llega a casa después de un día duro en el trabajo y le dice a su mascota: ‘Siempre te alegras de verme, siempre me haces sentir tan bien'”, detalló.

Jonkoski planteó que comparar estas formas de trato puede ayudar a establecer qué estilos de relación se corresponden con distintos resultados de bienestar, tanto para el dueño como para el animal. Si ciertas variables se asocian con mejores indicadores, los propietarios podrían contar con formas de interacción que potencialmente mejoren su bienestar.

Por su parte, Megan Mueller, profesora de interacción humano-animal en la Universidad de Tufts y ajena al estudio, calificó el método como una herramienta innovadora. “La forma en que les hablamos e interactuamos con ellas probablemente sea una ventana importante a nuestras percepciones sobre estas relaciones y sus posibles beneficios”, señaló en declaraciones a Newsweek.

AURAL-Pet ya se usa con adultos mayores

El sistema se aplica actualmente en el estudio C.A.R.E., dirigido por profesores asociados del Departamento de Psicología de la Universidad de Arizona. Ese proyecto reúne datos de salud mental y bienestar de adultos mayores de 60 años para analizar si las interacciones positivas con mascotas se vinculan con mejores resultados de salud mental.

Oxitocina compartida entre tutores y gatos

Una investigación publicada en la revista iScience analizó la convivencia de 29 gatos domésticos y 19 personas durante un mes. Los resultados indicaron que los tutores con concentraciones más altas de oxitocina tendían a convivir con gatos que también presentaban valores elevados de esa hormona, vinculada a los lazos sociales y afectivos. A su vez, una mayor oxitocina en los felinos se asoció con menos emociones negativas y niveles más bajos de cortisol, la hormona del estrés, en las personas.

Las mascotas como tema clínico

Renata Roma, médica e investigadora especializada en interacciones entre humanos y animales, indicó en Psychology Today que incluir preguntas sobre animales en una entrevista clínica puede validar vínculos que algunas personas minimizan por temor al juicio social. Señaló que algunos individuos declaran una conexión emocional más fuerte con sus animales que con familiares cercanos. Preguntar si alguien tiene una mascota puede facilitar que el paciente comparta información sobre su salud física y mental.

Roma advirtió que las conversaciones sobre animales también pueden revelar dificultades menos visibles: problemas de conducta o salud de la mascota, culpa por no poder cuidarla, duelo tras su muerte o situaciones de violencia doméstica. Algunas personas, precisó, pueden comenzar describiendo agresiones contra sus animales antes de sentirse capaces de hablar de agresiones sufridas por ellas mismas.

Antropomorfismo vinculado a la empatía

Un estudio publicado en People and Animals: The International Journal of Research and Practice examinó a 244 cuidadores de animales de compañía y encontró una asociación positiva entre el apego a los animales, la empatía y la tendencia a atribuirles pensamientos, emociones e intenciones humanas. Esta práctica se conoce como antropomorfismo. Dirigirse a una mascota, preguntarle cómo se siente o felicitarla por su conducta son formas de esa atribución de rasgos humanos a los animales.

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