¿Por qué los lunes me estreso tanto? Esto explican los especialistas
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¿Por qué los lunes me estreso tanto? Esto explican los especialistas

Globo 98.9•hace 19h

Investigadores de la Universidad de Hong Kong hallaron que personas ansiosas los lunes tienen niveles de cortisol un 23% más elevados que quienes se estresan otros días.

Un hallazgo que va más allá del empleo

El estudio analizó muestras de cabello de más de 3.500 adultos mayores para medir la acumulación de cortisol, hormona vinculada a la respuesta al estrés. El dato que llamó la atención a los investigadores fue que la relación con el lunes apareció también entre jubilados y personas sin horarios laborales fijos.

El doctor en Psicología Flavio Calvo (MN 66.869) explicó que el lunes adquiere una carga emocional desde los primeros años de vida. “Tiene una carga psicológica que fuimos construyendo desde chicos: hay que levantarse temprano, cumplir horarios, volver al colegio, al trabajo y a todas las responsabilidades”, señaló. Esa asociación puede persistir aunque las condiciones de vida cambien.

La licenciada en Psicología Agustina De Nardo (MN 88.927), del equipo de Psicoterapia Cognitiva de INECO, ubicó el fenómeno en la transición entre dos ritmos. “Después del fin de semana, muchas personas vuelven a horarios más estructurados, obligaciones laborales o académicas y responsabilidades que requieren planificación y esfuerzo”, afirmó.

La anticipación activa el cuerpo antes del lunes

Los especialistas denominan ansiedad anticipatoria al mecanismo por el cual pensar en una reunión difícil o en una lista extensa de tareas basta para generar tensión muscular, inquietud o problemas para dormir. “No hace falta que algo esté pasando para que el cuerpo se ponga en alerta”, precisó la médica psiquiatra Soledad Conti (MN 130.007).

De Nardo advirtió que anticipar puede ser útil para prepararse, pero se vuelve un problema cuando la preocupación es constante. “Podemos terminar experimentando hoy el malestar de situaciones que todavía no ocurrieron y que, incluso, podrían no suceder como las imaginamos”, indicó. Calvo distinguió entre ocuparse de lo que tiene solución posible y quedarse atrapado en escenarios hipotéticos.

El lunes carga también con expectativas de productividad

Conti detalló que el lunes concentra frases como “el lunes empiezo” o “el lunes me organizo”, lo que deposita en ese día la expectativa de corregir lo postergado. De Nardo vinculó esa presión con reglas rígidas sobre la productividad que convierten el descanso del domingo en una fuente de culpa. “Muchas personas llegan al domingo pensando en lo que no hicieron, en los pendientes o en la necesidad de aprovechar el tiempo libre de la manera correcta”, explicó.

Calvo agregó que cuando el disfrute queda concentrado en solo dos días, el inicio de semana funciona como el final abrupto de ese permiso. “Cuando sentimos que solamente podemos disfrutar dos días de cada siete, es lógico que no queramos que llegue el lunes”, indicó.

Cuándo la tensión del lunes requiere atención

Los profesionales distinguen entre una incomodidad pasajera y una señal de alerta. Calvo explicó que una persona puede sentir pocas ganas de trabajar el lunes pero acomodarse a la rutina una vez que empieza. En cambio, cuando la preocupación comienza mucho antes, afecta el descanso o genera síntomas físicos persistentes, puede ser necesario evaluar qué sucede.

Conti precisó que conviene prestar atención cuando la preocupación es difícil de interrumpir, afecta el sueño o la concentración, o impide disfrutar incluso cuando las obligaciones ya terminaron. Por su parte, De Nardo señaló que el burnout se vincula específicamente con el estrés laboral crónico y puede manifestarse con “agotamiento persistente, distanciamiento mental o rechazo hacia el trabajo y una menor sensación de eficacia profesional”.

El lunes no afecta igual a todos

Calvo afirmó que quien disfruta de su actividad o encuentra sentido en sus tareas puede vivir el comienzo de semana de otra manera. La licenciada en Psicología Cintia Pereira (MN 41.905), del Hospital Italiano, señaló que para algunas personas volver a la rutina implica recuperar una estructura que brinda estabilidad o avanzar en proyectos propios. Conti añadió que el fin de semana tampoco representa bienestar para todos: la soledad, los conflictos familiares o las responsabilidades de cuidado pueden hacer que la vuelta a la rutina se sienta como un alivio.

Estrategias para reducir la tensión del inicio de semana

Los especialistas coincidieron en que la asociación entre lunes y amenaza puede modificarse con el tiempo. Pereira recomendó limitar la planificación del domingo a unos minutos, establecer prioridades realistas y separar lo urgente de lo que puede esperar. “No todo lo pendiente necesita resolverse el lunes”, indicó.

De Nardo sugirió revisar los pensamientos que se presentan como certezas, como “no voy a llegar con todo” o “va a ser una semana imposible”, y preguntarse qué evidencia los respalda. Asimismo, Conti recomendó distribuir pausas y actividades agradables durante toda la semana, cuidar el sueño y sostener actividad física regular, respiración lenta o atención plena para regular la tensión.

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