Florinda Meza volvió a poner bajo la lupa la salud de Roberto Gómez Bolaños al afirmar que hubo irregularidades en el diagnóstico de Parkinson que recibió el comediante antes de morir.
La actriz aseguró que la enfermedad fue detectada tarde, que no siempre les explicaron con claridad lo que ocurría y que esa falta de información marcó los últimos años del creador de El Chavo del Ocho.
De acuerdo con lo que relató, el diagnóstico habría llegado apenas dos años antes del fallecimiento de Chespirito, aunque ya presentaba señales visibles de deterioro. Meza sostuvo que en varias ocasiones tuvo que intervenir en las consultas porque el actor no escuchaba bien y no podía describir con precisión sus síntomas.
La actriz también señaló que en un momento una neuróloga en Cancún habría identificado indicios de Parkinson a partir del medicamento que le recetaron. Según su versión, ese tratamiento le ayudó a sentirse mejor durante sus últimos años, lo que reforzó sus sospechas sobre un diagnóstico no comunicado a tiempo.
Sus declaraciones vuelven a encender el interés sobre la salud del ídolo de la televisión mexicana y sobre la atención médica que recibió en sus últimos años. El tema ha generado conversación porque toca una figura muy querida en el mundo hispano y revive dudas en torno a una etapa poco clara de su enfermedad.
Aunque el testimonio de Meza no cambia el legado artístico de Gómez Bolaños, sí abre una nueva lectura sobre el final de su vida. La discusión se centra ahora en cómo se manejó su padecimiento, qué tanto se informó a la familia y por qué el diagnóstico no habría sido explicado con mayor precisión desde el inicio.





