Madre Siniestra: de qué se trata, final explicado y escena post-créditos
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Madre Siniestra: de qué se trata, final explicado y escena post-créditos

Globo 98.9•hace 1d
La película de terror ‘Madre Siniestra’, dirigida por Rob Savage parte de una premisa inquietante, pero cae en decisiones narrativas poco efectivas que la dejan a medio camino.

Una premisa prometedora que se diluye

En “Madre siniestra” (Other Mommy), una niña preadolescente llamada Bela convive con una entidad que adopta la apariencia exacta de su madre, Ursula, interpretada por Jessica Chastain. Desde el inicio, el padre del personaje, Russell (Jay Duplass), deja claro que conoce la existencia de esta copia siniestra, lo que elimina buena parte del misterio y debilita la intriga que podría haber sostenido el relato.

Los padres no reaccionan como lo haría una persona real ante esa situación, lo que dificulta que el espectador conecte con sus emociones. La otra madre aparece de distintas formas, con referencias visuales a Pennywise de “It”, aunque sin alcanzar los niveles de violencia de esa criatura.

Efectos visuales que extravagan más que aterran

La película recurre a situaciones como una piscina de pelotas, cambios en la gravedad y efectos CGI en los que Chastain se derrite y retuerce de manera exagerada. Estas imágenes buscan generar desconcierto, pero en ocasiones resultan más extravagantes que aterradoras, según el análisis de La Máquina.

Asimismo, el relato incorpora la sospecha de una posible infidelidad como motor de la desconfianza de Bela hacia su madre, mezclando el terror sobrenatural con conflictos familiares. Sin embargo, la película no siempre logra desarrollar estas ideas con la profundidad necesaria.

Un giro hacia el terror convencional

Con la aparición de la abuela, el filme vira hacia un registro que recuerda a “Los Cazafantasmas”, “Insidious” y “El Conjuro”, alejándose del tono íntimo con el que había comenzado. Este cambio hace que la propuesta pierda parte de su identidad inicial y se incline hacia recursos ya vistos en numerosas producciones del género.

A esto se suma un desbalance en las interpretaciones: Duplass mantiene un tono ambiguo y casi cómico, mientras que Chastain se sumerge en el melodrama y en la construcción de las distintas versiones de la madre. La actriz destaca por transmitir inquietud a través de gestos y una sonrisa que, por momentos, resulta realmente espeluznante, aunque las diferencias de tono entre los actores afectan la cohesión del filme.

Un clímax abrupto con guiños a secuela

La película cierra de forma casi abrupta y ambigua, con guiños evidentes a una posible continuación. La premisa inquietante, las posibilidades visuales y la presencia de Chastain eran ingredientes suficientes para una propuesta llamativa, pero las decisiones narrativas poco efectivas y el cambio de tono terminan por dejarla sin identidad propia.

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