Por qué los perros grandes envejecen más rápido que los pequeños
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Por qué los perros grandes envejecen más rápido que los pequeños

Globo 98.9•hace 1d

Un estudio en Science halló que las razas de perros gigantes pierden más rápido el control epigenético de secuencias móviles de ADN, acelerando su envejecimiento biológico.

Casi 900 perros y 120 razas bajo análisis

La investigación analizó muestras de sangre de 894 perros de cerca de 120 razas pertenecientes al Dog Aging Project, una iniciativa que estudia la salud de animales de compañía en Estados Unidos. El equipo desarrolló un reloj epigenético capaz de estimar la edad biológica de los perros con un margen cercano a un año.

Los animales cuya edad epigenética superaba su edad cronológica presentaron un mayor riesgo de morir por cualquier causa durante los dos años siguientes. “Usando nuestro biomarcador, este reloj epigenético, los perros grandes envejecían un poco más rápido por cada año de vida que los perros pequeños”, explicó Noah Snyder-Mackler, investigador de la Universidad Estatal de Arizona.

El análisis también mostró que los machos acumulaban estos cambios a un ritmo más rápido que las hembras, incluso entre los animales castrados a una edad temprana.

Qué son los “genes saltarines” y por qué importan

Los elementos transponibles, conocidos como “genes saltarines”, son fragmentos de ADN que pueden copiarse o cambiar de posición dentro del genoma. En condiciones normales, la metilación del ADN —marcas químicas que regulan la actividad genética sin alterar la secuencia— los mantiene inactivos. Cuando esas marcas disminuyen, las secuencias pueden recuperar actividad, desplazarse a otras zonas del material genético, dañar el ADN y favorecer la inflamación.

Los científicos pusieron atención sobre una familia específica llamada LINE1. Más del 40% de las regiones vinculadas a LINE1 perdió metilación con el envejecimiento, según los datos difundidos por los autores. La caída fue mayor entre las razas grandes: los perros gigantes perdieron alrededor de un 35% más de metilación en estas regiones por año que los animales pequeños.

“Lo que encontramos es que la regulación epigenética de los elementos transponibles, en especial de los LINE1, parece ser un factor importante que determina la velocidad a la que envejecen los distintos perros”, señaló Snyder-Mackler.

El costo biológico de crecer rápido

Los autores plantearon una hipótesis para explicar la diferencia entre razas. Un perro gigante necesita crecer con rapidez durante sus primeros meses y años de vida, lo que podría obligar al organismo a distribuir recursos entre el desarrollo corporal, la reparación de tejidos, las defensas inmunitarias y la protección del ADN.

“Sus cuerpos tienen que hacer esta compensación entre un crecimiento muy rápido y el mantenimiento de ese crecimiento, frente a la inversión en el sistema inmunitario y la integridad del organismo”, afirmó Snyder-Mackler. El investigador precisó que esa explicación aún necesita más pruebas.

El estudio no prueba que los genes saltarines sean la causa directa de la menor longevidad de los perros grandes, sino que identificó un patrón molecular vinculado con su menor expectativa de vida. Razas gigantes como el lebrel irlandés o el mastín viven alrededor de 10 años o menos, mientras algunos chihuahuas alcanzan los 18 o 20 años.

Siguiente paso: ¿causa o consecuencia?

Los investigadores buscan ampliar el seguimiento del Dog Aging Project para conocer qué factores explican las diferencias entre animales de la misma raza. El próximo paso será determinar si la activación de los elementos LINE1 es una consecuencia del envejecimiento o si participa de forma directa en ese deterioro.

Snyder-Mackler destacó que los perros son un modelo útil para estudiar la edad biológica porque comparten con las personas los mismos hogares, rutinas, alimentación y exposición a contaminantes. “Los perros proporcionan un modelo extraordinario para comprender el envejecimiento porque muestran una variación drástica en la esperanza de vida dentro de una sola especie”, sostuvo el investigador.

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