Investigaciones recientes muestran que los vínculos personales entre compañeros pueden mejorar la productividad, pero también generar conflictos cuando se mezclan con ascensos y evaluaciones.
Un estudio de 2026 encontró asociación positiva con la productividad
Un estudio publicado en 2026 bajo el título Friends With (Workplace Benefits) encontró una asociación positiva entre las amistades laborales y determinados indicadores de productividad. Los participantes calificaron su relación con una persona de referencia en su entorno laboral y obtuvieron un promedio de 3,37 sobre 5, mientras que el nivel promedio de incivilidad fue de 1,37.
La investigación señala que las relaciones personales dentro de una organización no son necesariamente un obstáculo para el rendimiento. En determinadas condiciones, los vínculos de confianza pueden convertirse en un recurso que facilita el trabajo, desde una consulta rápida hasta la resolución de problemas que de otro modo demandarían más tiempo.
Estudio de 5,000 personas también documentó tensiones y conflictos
En sentido contrario, un estudio publicado en 2023 en el Journal of Vocational Behavior incluyó a unas 5,000 personas del Reino Unido que respondieron cuestionarios durante dos semanas, con conversaciones posteriores con alrededor de 500 participantes de distintas industrias. El trabajo encontró que las amistades en el ámbito laboral también pueden convertirse en una fuente de conflicto.
La investigación precisó que la dificultad no está necesariamente en la existencia del vínculo, sino en lo que ocurre cuando las responsabilidades profesionales exigen actuar de una manera que puede afectar a la otra persona. Una amistad puede facilitar la comunicación, pero también complicar conversaciones incómodas o generar sospechas de favoritismo.
Asimismo, la investigación señaló que compartir información sobre salarios puede tener consecuencias distintas: para algunos trabajadores sirve para detectar diferencias salariales, mientras que para determinadas organizaciones esa conversación resulta incómoda porque pone en cuestión políticas internas.
La mezcla de roles profesionales y personales complica los límites
Una de las situaciones más evidentes ocurre cuando dos personas amigas compiten por un mismo puesto. Si una consigue el ascenso que la otra esperaba, la relación puede verse afectada por una situación que excede lo estrictamente profesional. El problema se vuelve más visible en entornos donde las evaluaciones incluyen criterios como la confianza, el criterio profesional o la afinidad con determinados proyectos.
Además, el modo en que una empresa entiende los vínculos personales influye en cómo se desarrollan. Hay culturas laborales que buscan construir comunidades y fomentar relaciones cercanas, mientras que otras prefieren mantener una separación más marcada entre lo profesional y lo personal para reducir posibles conflictos de interés.
Por su parte, investigadores señalan que muchas amistades laborales sobreviven a los propios empleos que las originaron. El puesto puede cambiar y la empresa puede desaparecer de la rutina cotidiana, mientras el vínculo permanece, lo que refleja que el trabajo ocupa una parte considerable de la vida adulta y que algunos de los vínculos más significativos surgen precisamente allí.





