Con una vela blanca, sal y agua, este ritual busca ayudar a soltar preocupaciones antes de noviembre y establecer intenciones para el nuevo mes.
Qué necesitas para hacer el ritual
El ritual requiere cuatro elementos bás: una vela blanca, un recipiente con agua, una pizca de sal y una hoja de papel con pluma. Cada uno cumple un rol simbólico: la vela representa paz y claridad; el agua, limpieza emocional; la sal, purificación; y el papel sirve para escribir lo que se desea dejar atrás y las intenciones para noviembre.
Antes de comenzar, se recomienda ordenar y ventilar el espacio donde se realizará el ritual. De forma simbólica, limpiar el entorno representa abrir paso a nuevas experiencias y favorece una sensación de calma.
Paso a paso: cómo realizarlo
El primer paso es encender la vela sobre una superficie estable y respirar lentamente mientras se piensa en lo que se desea cultivar durante noviembre: tranquilidad, claridad para tomar decisiones o relaciones más saludables. Luego se prepara el recipiente con agua y sal, colocándolo cerca mientras se reflexiona sobre las emociones que se quieren soltar antes de que termine octubre.
Después, en una hoja de papel se anotan tres cosas que no se quieren seguir cargando emocionalmente, como preocupaciones recurrentes, hábitos desgastantes o expectativas poco realistas. En la misma sesión se escriben tres intenciones para el nuevo mes, por ejemplo: cuidar la paz sin sentir culpa, dedicar más tiempo a actividades que generan bienestar o permitirse cerrar etapas.
Una vez leídas las intenciones en voz baja, la indicación es romper la hoja donde se escribió lo que se desea dejar atrás y depositarla en la basura como gesto simbólico de cierre. La lista de intenciones, en cambio, se conserva para revisarla durante noviembre.
Afirmación final y cierre
Para concluir, se sugiere respirar profundamente tres veces y repetir una afirmación en voz baja: “Dejo ir lo que ya no necesito, protejo mi tranquilidad y recibo noviembre con serenidad, claridad y confianza. Elijo cuidar mi energía, establecer límites saludables y abrir espacio para lo que me hace bien.” Tras unos minutos en silencio, se apaga la vela para dar por terminado el ritual.





