Nutricionistas señalan que dos a tres tazas diarias de té verde podrían proteger la salud cardiovascular y cerebral gracias a sus antioxidantes.
El compuesto clave detrás del beneficio
El té verde contiene polifenoles, específicamente catequinas, entre las que destaca la epigalocatequina-3-galato (EGCG). Un estudio publicado en la revista Foods en 2025 confirmó que estas sustancias ejercen efectos antiinflamatorios sobre el organismo.
La inflamación sostenida daña las paredes de los vasos sanguíneos y eleva el riesgo de obstrucción. Una investigación del Journal of Stroke and Cerebrovascular Diseases (2025) confirmó la relación causal entre inflamación crónica y el accidente cerebrovascular isquémico, el tipo más frecuente.
Protección directa sobre el cerebro
La nutricionista dietista registrada Anne Danahy explicó a EatingWell que “la EGCG puede reducir la inflamación y proteger los vasos sanguíneos del cerebro”. Un estudio en Antioxidants (2022) respaldó ese mecanismo al demostrar que los polifenoles reducen el daño oxidativo sobre la barrera hematoencefálica, la capa protectora interna de los vasos cerebrales.
Además, la EGCG favorece la dilatación de las arterias y mejora la circulación. Un metaanálisis publicado en Medicine (2020) concluyó que la suplementación con té verde produce mejoras moderadas pero consistentes en la presión arterial, uno de los principales factores de riesgo modificables para el derrame cerebral.
Colesterol y estrés, dos frentes más
Un estudio en Frontiers in Nutrition (2023) indicó que los polifenoles del té verde reducen los niveles de colesterol LDL y protegen al sistema cardiovascular de múltiples formas. Danahy precisó que la infusión no reemplaza una dieta rica en fibra para controlar el colesterol, pero funciona como complemento dentro de una alimentación saludable.
El té verde también contiene L-teanina, un aminoácido que actúa sobre el sistema nervioso y reduce la ansiedad. Un estudio en Food Science and Human Wellness (2022) describió los mecanismos por los que este compuesto modula la respuesta al estrés, factor que un metaanálisis en Frontiers in Neurology (2025) asoció con mayor riesgo de derrame cerebral.
Dosis recomendada y hábitos complementarios
Una revisión sistemática en Nutrition (2023) concluyó que el consumo habitual de té verde se asocia con menor riesgo de accidente cerebrovascular. La mayoría de los estudios observaron beneficios con dos a tres tazas diarias, aunque no existe una dosis única establecida.
Los especialistas recomiendan acompañar el consumo de té verde con otros hábitos. Entre ellos, al menos 150 minutos semanales de actividad aeróbica moderada, dos porciones semanales de pescado graso y el consumo de alimentos ricos en potasio como espinacas, frijoles, naranjas y tomates. Asimismo, un estudio en el Journal of Stroke and Cerebrovascular Diseases (2025) asoció la deshidratación con mayor incidencia de accidente cerebrovascular.





