El actor belga Jean-Claude Van Damme mantiene un entrenamiento de movilidad, flexibilidad y pesas ligeras que reemplazó las sesiones intensas de su etapa en Hollywood.
Del karate al culturismo: base de décadas
Van Damme nació el 18 de octubre de 1960 en Bélgica. Inició su formación en karate Shotokan a los 10 años, obtuvo el cinturón negro una década después y representó a su país en el Campeonato Europeo de karate de 1979.
Su trayectoria también incluyó el culturismo: en 1978 ganó el certamen Mr. Bélgica, acumulando una preparación que combinaba fuerza, elasticidad y técnica de combate. Esa base se trasladó a películas como Bloodsport, Kickboxer, Timecop y Soldado universal, que lo consolidaron como figura del cine de acción entre finales de los años 80 y la década de 1990.

Lesiones que cambiaron el enfoque
Las lesiones sufridas en la adultez motivaron un giro en su método. El actor redujo las cargas y cambió el objetivo: conservar fuerza y rango de movimiento sin forzar la espalda, las piernas ni las articulaciones.
“A medida que envejezco, he intentado equilibrar mucho más mi entrenamiento”, declaró en entrevista con Men’s Health. Agregó: “Intento adoptar un enfoque inteligente, aprendiendo de experiencias previas para asegurarme de no lesionarme la espalda ni las piernas”.
El actor aconseja iniciar el trabajo de fuerza con apenas un kilogramo de carga y repetir el movimiento hasta lograr una ejecución estable. El incremento de peso, según su planteo, debe llegar de forma gradual cuando el cuerpo se adapta al ejercicio.

Flexibilidad por encima del volumen muscular
“Cuando entrenas y te haces mayor, es bueno mantener la flexibilidad; eso es lo más importante”, afirmó Van Damme. Para el intérprete, conservar ese rango de movimiento tiene efectos prácticos en las actividades diarias, el equilibrio y la capacidad de hacer cardio con regularidad.
Sus sesiones de fuerza se organizan por grupos musculares: trabaja dos grupos por jornada y alterna los entrenamientos día por medio. La clave, según explicó, está en las repeticiones controladas, la espalda recta y una posición correcta de las caderas, evitando levantamientos con peso excesivo.
Cardio, yoga e isométricos sin máquinas
Al plan suma cardio dos o tres veces por semana. La bicicleta estática es una de sus opciones habituales porque permite elevar el ritmo cardíaco sin el impacto de otros ejercicios.
El yoga y los ejercicios isométricos forman parte de su preparación desde hace más de 25 años, tras una lesión que lo llevó a incorporar movimientos destinados a recuperar elasticidad y control corporal. “Hace años me lesioné, así que me rehabilité para ganar flexibilidad, destreza y ponerme en forma”, relató en su canal de YouTube.
Asimismo, precisó que muchos de esos ejercicios pueden realizarse antes de comenzar el día o por la noche, sin necesidad de equipamiento específico, y le permiten sostener la flexibilidad necesaria para ejecutar el split que popularizó en pantalla.





