Especialistas de Cornell, Stanford y NYU coinciden en que la falta de agua altera el equilibrio hormonal y puede intensificar la ansiedad y la irritabilidad.
El cortisol sube cuando el cuerpo pierde agua
La doctora Lisa Mosconi, directora del Laboratorio de Neurociencia Nutricional de la Universidad de Cornell, señaló que “la deshidratación leve afecta la función cerebral y puede hacer que las personas se sientan más ansiosas o irritables”. Precisó además que la falta de agua produce cambios en la concentración de hormonas relacionadas con el estrés, como el cortisol, y que consumir agua de forma regular ayuda a mantener esos niveles dentro de parámetros normales.
Por su parte, el doctor James Huddleston, especialista en medicina interna del Hospital Stanford, explicó que “beber agua de forma regular contribuye a mantener los sistemas fisiológicos en equilibrio, lo que permite que el organismo reaccione de manera más eficiente frente a factores estresantes”. Agregó que, aunque no puede considerarse un remedio único, sí resulta un elemento clave dentro de un enfoque preventivo de salud.
Síntomas que imitan el estrés
Un informe de la Mayo Clinic, citado por CNN Health, indica que la deshidratación leve genera respuestas fisiológicas que imitan los síntomas del estrés. La organización recomienda a los adultos consumir al menos 2 litros de agua diarios, con ajustes según la actividad física y el clima.
En estudios controlados citados por la misma fuente, los voluntarios que mantuvieron una hidratación constante reportaron menores niveles de ansiedad y mejor concentración frente a quienes redujeron su ingesta de líquidos. Los médicos consultados también identificaron que síntomas como dolor de cabeza, fatiga e irritabilidad —asociados a la deshidratación leve— facilitan la aparición del estrés.
Correlación positiva, no tratamiento único
El doctor David S. Goldfarb, profesor de nefrología de la Universidad de Nueva York (NYU), afirmó a CNN Health que “el agua no es una cura para el estrés, pero sí se observa una correlación positiva entre estar hidratado y experimentar menos síntomas asociados a la tensión psicológica”.
Asimismo, la Asociación Americana de Psicología (APA) recomienda que quienes enfrentan situaciones de alto estrés presten atención a su hidratación, al considerar el agua un recurso simple y accesible que apoya la función cerebral y ayuda a modular la respuesta emocional. Los especialistas advierten que la deshidratación puede agravar los síntomas y dificultar la recuperación emocional.





