Golpe accidental le devolvió la vista tras trece años de ceguera
Bienestar

Golpe accidental le devolvió la vista tras trece años de ceguera

Globo 98.9hace 10h

Lisa Reid, neozelandesa, quedó ciega a los 11 años por un tumor cerebral. En 2000, un golpe en la cabeza durante un accidente doméstico le devolvió parcialmente la visión sin explicación médica.

Un tumor y una cirugía le quitaron la vista a los 11 años

Reid perdió la visión en Auckland, Nueva Zelanda, tras una operación para extirpar un tumor cerebral canceroso que dañó sus nervios ópticos. Los especialistas le informaron que la pérdida sería permanente. Durante los 13 años siguientes aprendió a desenvolverse con el apoyo de la Fundación para Ciegos de Nueva Zelanda y de Ami, su perra guía.

La noche en que tropezó y cambió su vida

En noviembre de 2000, cuando tenía 24 años, Reid se inclinó para darle un beso de buenas noches a su perra y perdió el equilibrio. Se golpeó la cabeza contra una mesa de centro y el suelo. Se acostó con un fuerte dolor sin imaginar lo que ocurriría horas después.

Al despertar a la mañana siguiente descubrió que podía ver nuevamente. La recuperación fue parcial: alcanzó cerca del 80 % de visión en su ojo izquierdo, según reportaron distintos medios.

Los médicos no encontraron una explicación

El médico Ross McKay planteó como hipótesis que el golpe pudo haber aliviado alguna presión sobre el nervio óptico, pero reconoció que el caso desafiaba las explicaciones médicas convencionales. Por su parte, la Academia Estadounidense de Oftalmología señaló que recuperaciones de esta naturaleza son extremadamente inusuales y que no existe una explicación general aplicable a todos los casos.

En declaraciones al Daily Mail, Reid fue contundente: “Nadie sabe qué pasó ni puede explicarlo”. También describió la recuperación como un regalo y aseguró que volver a contemplar el mundo fue una experiencia imposible de expresar con palabras.

Volver a ver a su propia familia

Uno de los momentos que más impactó a Reid fue reencontrarse visualmente con sus seres queridos. Su hermano, a quien había dejado de ver cuando era niño, era ahora un hombre adulto con barba. Asimismo, observó el paso del tiempo en el rostro de su madre y tomó conciencia de cuánto había cambiado su propia vida.

Al ser consultada sobre qué extrañó más durante los años de ceguera, Reid respondió que fue la posibilidad de verse a sí misma, tanto físicamente como desde una perspectiva personal. Años después compartió su historia públicamente durante una campaña por la Semana de la Ceguera en Nueva Zelanda para agradecer el apoyo recibido durante ese período.

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