Lavar la almohada cada dos semanas reduce ácaros, hongos y bacterias
Bienestar

Lavar la almohada cada dos semanas reduce ácaros, hongos y bacterias

Globo 98.9hace 1d

Expertas y médicos recomiendan lavar las almohadas con agua caliente a al menos 54 °C para eliminar los alérgenos que se acumulan noche a noche en el relleno.

La funda no basta: el relleno acumula alérgenos sin importar la cobertura

La transpiración, aceites naturales y células muertas de la piel atraviesan la tela de la funda y se acumulan en el interior de la almohada. Renata Cruz, experta en limpieza y organizadora profesional de Coastal Maid San Diego, explicó a la revista House Beautiful que ese material orgánico crea un “reservorio” para bacterias, hongos y ácaros. “Por eso, cambiar la funda no elimina lo que se acumuló adentro”, advirtió.

En la superficie del tejido proliferan bacterias propias de la piel humana que pueden provocar acné y mal olor. En las capas más profundas, los ácaros del polvo se alimentan de los restos de piel que se desprenden durante el sueño.

Ácaros vinculados al asma, dermatitis y rinitis alérgica

La Asthma and Allergy Foundation of America (AAFA) advierte que los ácaros del polvo son uno de los desencadenantes más frecuentes de alergias durante todo el año. Sus heces constituyen un alérgeno asociado al empeoramiento del asma, la dermatitis atópica y la rinitis alérgica. Los síntomas incluyen estornudos, congestión nasal, ojos irritados, tos y dificultad para respirar.

El American College of Allergy, Asthma and Immunology (ACAAI) recomienda usar fundas antiácaros en almohadas y colchones, y lavar la ropa de cama semanalmente en agua caliente. La American Academy of Allergy, Asthma and Immunology (AAAAI) coincide: el agua debe alcanzar al menos 54 °C (130 °F) para eliminar los ácaros de forma efectiva.

Cada dos semanas o cada seis meses: la frecuencia depende del perfil del usuario

Cruz recomienda lavar las almohadas al menos cada tres a seis meses. Quienes duermen con mascotas, transpiran en exceso, comen en la cama o padecen alergias deberían apuntar al extremo más frecuente del intervalo.

El Dr. Evan Li, profesor de Inmunología, Alergia y Reumatología en el Baylor College of Medicine, va más lejos: aconseja lavar las almohadas cada dos semanas en agua caliente para eliminar gérmenes, hongos y ácaros que ya se hayan instalado en el relleno, según declaraciones recogidas por Yahoo Life. Asimismo, la National Sleep Foundation sugiere reemplazar las almohadas por completo cada uno a dos años, ya que con el tiempo concentran niveles de ácaros que el lavado no logra reducir del todo.

El método de lavado cambia según el tipo de relleno

Cruz recomienda leer la etiqueta de la almohada antes de cualquier lavado para verificar las instrucciones del fabricante. El método varía según el material y aplicar el procedimiento incorrecto puede dañar el relleno de forma irreversible.

Las almohadas de plumón se pueden lavar en lavarropas con agua fría y ciclo suave, ya que las temperaturas altas dañan la estructura del plumón y le quitan esponjosidad. Deben lavarse de a dos para equilibrar el tambor, con la mitad del detergente habitual y un ciclo de enjuague adicional. En la secadora, el calor debe ser bajo e incluir pelotas de tenis para deshacer grumos y recuperar el volumen.

Las almohadas de espuma memory foam no toleran la lavadora: la agitación mecánica destruye su estructura interna de forma irreversible, precisó Cruz. El lavado debe hacerse a mano en una palangana con agua tibia y detergente suave, con presiones suaves y sin retorcer. El secado es exclusivamente al aire libre y en posición plana, lejos de fuentes de calor.

Las almohadas de fibra sintética son las más sencillas de lavar: admiten lavarropas en ciclo suave con agua tibia y aproximadamente una cucharada de detergente por almohada. Un ciclo de enjuague extra ayuda a eliminar los residuos, y en la secadora toleran calor moderado con pelotas de tenis para evitar el apelmazamiento.

Sin importar el tipo de relleno, Cruz subraya que la almohada debe estar completamente seca por dentro antes de volver a usarla, dado que la humedad residual favorece el crecimiento de hongos y anularía el beneficio del lavado.

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