Mantequilla de kéfir casera: cómo hacerla paso a paso
Bienestar

Mantequilla de kéfir casera: cómo hacerla paso a paso

Globo 98.9hace 12h

La mantequilla de kéfir se elabora batiendo crema fermentada hasta separar la grasa del suero. El proceso toma entre 12 y 24 horas de fermentación y rinde un producto conservable hasta 7 días.

Ingredientes y fermentación: el punto de partida

Para elaborar esta mantequilla se necesitan 500 ml de crema de leche fresca con mínimo 35% de grasa y entre dos y tres cucharadas de búlgaros de kéfir activos. También se requiere un recipiente de vidrio limpio y un colador fino o tela para filtrado.

El primer paso consiste en mezclar la crema con los búlgaros en el recipiente de vidrio y dejar reposar entre 12 y 24 horas, hasta obtener una crema espesa con sabor ligeramente ácido. Transcurrido ese tiempo, se cuelan los granos de kéfir para separarlos de la crema fermentada.

Batido, escurrido y conservación

Con los búlgaros retirados, se bate la crema hasta dividir la mantequilla del suero lácteo. Luego se cuela y escurre hasta lograr una textura firme y cremosa.

El producto final debe guardarse en un recipiente hermético de vidrio y refrigerarse. Así se conserva hasta por siete días, manteniendo su textura, sabor y calidad.

Qué dice la ciencia sobre el kéfir fermentado

Un estudio publicado en la revista Fermentation, editada por MDPI en 2024, señala que los productos lácteos elaborados con granos de kéfir pueden presentar mayor presencia de bacterias ácido lácticas, menor contenido de lactosa y cambios favorables en determinados perfiles de ácidos grasos.

Beneficios atribuidos a este alimento artesanal

La mantequilla de kéfir aporta vitaminas liposolubles como A, D, E y K presentes en la grasa láctea. Además, sus grasas proporcionan una fuente concentrada de energía para las actividades diarias.

La fermentación previa puede reducir parte de la lactosa presente en la leche, lo que facilita su tolerancia en algunas personas. Asimismo, el proceso con kéfir genera compuestos bioactivos derivados de la actividad de sus microorganismos, que son objeto de estudio por su potencial funcional.

Por su parte, los productos fermentados con kéfir contienen microorganismos que pueden contribuir al mantenimiento de una flora intestinal saludable, según se indica en el material de referencia.

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