Los beneficios de la natación para el corazón, los músculos y la salud mental
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Los beneficios de la natación para el corazón, los músculos y la salud mental

Globo 98.9hace 6h

Un ensayo clínico australiano demostró por primera vez que ocho semanas de natación con educación mejoran la función física en pacientes con dolor lumbar crónico.

El primer ensayo clínico que avala la natación contra el dolor de espalda

Un equipo de científicos de la Universidad Macquarie, en Sídney, Australia, demostró que un programa de natación de ocho semanas combinado con educación reduce significativamente la discapacidad causada por el dolor lumbar crónico. El estudio, llamado EduSwim, fue liderado por Deborah Wareham, fisioterapeuta e investigadora principal, con la coautoría del profesor Mark Hancock. Los resultados fueron publicados en la revista British Journal of Sports Medicine.

Wareham explicó que, aunque la natación se recomienda habitualmente para personas con dolor lumbar crónico, hasta ahora no existía evidencia científica sólida que respaldara esa práctica. “Había una ausencia total de evidencia sobre si realmente funciona”, señaló. Esa brecha motivó el diseño del ensayo clínico.

76 adultos divididos en dos grupos

Los investigadores reclutaron a 76 adultos de entre 26 y 74 años —con una edad promedio de 41— que padecían algún grado de discapacidad por dolor lumbar de al menos doce semanas. Los participantes fueron divididos al azar en dos grupos: uno realizó el programa de natación con educación y el otro solo recibió educación. El dolor lumbar crónico, definido como dolor en la parte baja de la espalda que dura más de doce semanas, figura entre las causas más frecuentes de discapacidad en adultos de todo el mundo.

El grupo de natación siguió un plan adaptado a la capacidad física de cada participante, con la meta de alcanzar tres sesiones semanales de entre 30 y 45 minutos. “No eran nadadores habituales, pero podían nadar 25 metros y sentirse seguros en el agua”, precisó Wareham. El programa incluyó cuatro sesiones de seguimiento por videollamada con un fisioterapeuta.

Por su parte, el grupo de control tuvo una o dos sesiones con un fisioterapeuta para aprender los mensajes clave sobre el dolor de espalda y luego continuó con su tratamiento habitual.

Mejora del 50% frente al punto de partida

Al cabo de ocho semanas, el grupo de natación registró una discapacidad significativamente menor. “Mejoraron alrededor de un 50% respecto de donde estaban antes de comenzar el programa”, indicó Wareham. Frente al grupo de control, los nadadores obtuvieron en promedio 2,5 puntos —equivalente a un 30% menos— en una escala de discapacidad de uso extendido.

Resultados secundarios como la intensidad del dolor, la limitación funcional y el miedo al movimiento también fueron menores en el grupo de natación durante las primeras semanas. La diferencia entre ambos grupos se redujo con el tiempo, aunque el beneficio de la natación persistió en los seguimientos realizados a las 26 y 52 semanas.

La flotabilidad como ventaja terapéutica

Hancock señaló que la natación puede mejorar el rango de movimiento, la fuerza y la capacidad aeróbica general, y que la flotabilidad del agua facilita movimientos que de otra forma serían dolorosos o difíciles de realizar. “Ahora tenemos la evidencia para respaldar la recomendación: la natación es un ejercicio adecuado para personas con dolor de espalda, y ayuda”, afirmó. Algunos participantes continuaron nadando al terminar el programa, mientras que otros pasaron a otras formas de ejercicio.

Asimismo, los investigadores advirtieron que la diferencia entre los grupos se redujo con el paso del tiempo y plantearon que estudios futuros con muestras más grandes permitirían confirmar y ampliar estos hallazgos.

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