Marcos Vázquez, divulgador de salud y experto en longevidad, explicó en el pódcast ‘La Fórmula del Éxito’ que dormir en un cuarto oscuro y fresco mejora la calidad del descanso nocturno.
Señales ancestrales que el cerebro aún reconoce
Vázquez señaló que la biología humana sigue respondiendo a estímulos presentes desde hace miles de años. “¿Qué pasaba en la sabana africana cuando se ponía el sol? Dos cosas: oscuridad y frío. Esas dos señales son lo que señaliza nuestro cerebro para decir que es el momento de dormir”, afirmó durante la conversación con Uri Sabat.
Por esa razón, el experto identificó dos factores que inciden directamente en la calidad del sueño: la sincronización del ritmo circadiano y la regulación térmica del organismo. Ambos elementos forman parte de lo que denomina la “pirámide de la longevidad”.
La sauna vespertina como aliada del descanso
Vázquez también indicó que usar una sauna durante la tarde puede favorecer el sueño. Explicó que el cuerpo responde enviando calor hacia la piel y las extremidades para enfriar los órganos internos, lo que después facilita el descanso. “Después de la sauna, tu cuerpo empieza a expulsar calor y eso es lo que hace que descanses mejor”, precisó.
Pantallas nocturnas y producción de melatonina
El divulgador advirtió que el uso de pantallas y la luz artificial durante la noche pueden reducir la producción de melatonina. Describió esta hormona no solo como reguladora del sueño, sino también como una sustancia con funciones antiinflamatorias y anticancerígenas.
Por ello, aconsejó establecer una rutina de desconexión antes de acostarse. “Es importante crear lo que yo llamo una transición, una rutina del sueño que tu cerebro entienda que ya el día productivo ha terminado y es momento de empezar a bajar revoluciones”, afirmó.
Cena ligera y con antelación
Además de la luz y la temperatura, Vázquez indicó que la alimentación influye en el descanso. Recomendó realizar una cena menos abundante entre dos y tres horas antes de acostarse, para que la digestión no interfiera en el descenso de temperatura corporal necesario para conciliar el sueño.





