Cinco enfermedades que pueden reducir el deseo sexual
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Cinco enfermedades que pueden reducir el deseo sexual

Globo 98.9hace 1d

La pérdida de libido puede ser síntoma de diabetes, hipotiroidismo, depresión, hipertensión o insuficiencia renal, no solo de estrés o rutina.

Diabetes e hipotiroidismo, entre las principales causas

La diabetes tipo 2 daña los vasos sanguíneos y nervios involucrados en la respuesta sexual, y la resistencia a la insulina altera la producción de testosterona en hombres y mujeres. Según la Asociación Americana de Diabetes (ADA), hasta el 75 % de los hombres con la enfermedad desarrollará algún grado de disfunción eréctil. En mujeres, también son frecuentes la sequedad vaginal y la disminución de la excitación.

El hipotiroidismo, por su parte, reduce la producción de testosterona y modifica el equilibrio de neurotransmisores relacionados con el placer y la motivación. La Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (Seen) señala que la fatiga intensa, el aumento de peso y la sequedad de piel y mucosas suelen acompañarse de una marcada disminución de la libido. El tratamiento hormonal, indicó el organismo, suele mejorar estos síntomas en pocas semanas.

Depresión: hasta 70 % de los pacientes pierde interés sexual

La depresión clínica afecta los circuitos cerebrales vinculados al placer mediante la anhedonia, la incapacidad para experimentar satisfacción o disfrute, lo que repercute directamente en la vida sexual. El Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos (NIMH) precisa que hasta el 70 % de las personas con depresión mayor experimenta una reducción significativa del deseo.

Algunos antidepresivos, especialmente los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, también pueden generar efectos secundarios que afectan la función sexual, agregó el organismo.

Hipertensión e insuficiencia renal también inciden

La hipertensión arterial daña progresivamente los vasos sanguíneos y afecta el flujo necesario para la erección y la lubricación vaginal. La Asociación Americana del Corazón (AHA) considera la disfunción sexual un posible indicador temprano de enfermedad cardiovascular. Además, algunos medicamentos utilizados para controlar la presión arterial pueden influir en la disminución del deseo.

La insuficiencia renal crónica, en tanto, genera desequilibrios hormonales que incluyen disminución de testosterona, aumento de prolactina y alteraciones en el ciclo menstrual. La National Kidney Foundation explica que la anemia asociada provoca fatiga persistente, mientras que la acumulación de toxinas puede afectar el sistema nervioso y reducir la sensibilidad genital.

Señal de alerta que requiere evaluación médica

Los especialistas coinciden en que la pérdida persistente de la libido no debe considerarse únicamente un problema emocional o de pareja. En algunos casos puede ser una señal temprana de enfermedades que requieren diagnóstico y tratamiento oportunos.

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