¡Estamos cometiendo un error! Esto es lo que realmente protege la rodilla
Bienestar

¡Estamos cometiendo un error! Esto es lo que realmente protege la rodilla

Globo 98.9hace 10h

La artrosis de rodilla deteriora el cartílago de forma progresiva e irreversible. El ejercicio de bajo impacto es la intervención con mayor respaldo científico para frenar su avance.

El cartílago no se regenera: el objetivo es proteger lo que queda

La artrosis de rodilla aparece cuando el cartílago que amortigua la articulación se desgasta, aumenta el roce entre los huesos y provoca dolor, inflamación y rigidez. Es una de las causas más frecuentes de estas molestias en personas mayores de 50 años.

Los especialistas aclaran que el cartílago no se regenera de manera significativa una vez perdido. Por ello, el tratamiento no busca reconstruir la articulación con remedios o suplementos, sino proteger el tejido restante, reducir la carga sobre la rodilla y fortalecer las estructuras que le brindan estabilidad.

El ejercicio, con mayor respaldo científico que cualquier suplemento

Un análisis de múltiples ensayos clínicos publicado en 2015 por la revista British Journal of Sports Medicine concluyó que la actividad física reduce el dolor y mejora la función articular, con beneficios que pueden mantenerse durante varios meses. Los especialistas señalan que permanecer activo no acelera el desgaste cuando los ejercicios son los adecuados.

Por el contrario, el reposo prolongado favorece la pérdida de fuerza muscular e incrementa la rigidez. Los programas recomendados combinan actividades aeróbicas de bajo impacto —caminar en superficies planas, montar bicicleta, nadar o practicar hidrogimnasia— con ejercicios de fortalecimiento del cuádriceps, glúteos y musculatura de la cadera.

Asimismo, los ejercicios de movilidad y los estiramientos suaves ayudan a conservar el rango de movimiento. En cambio, cuando existe dolor o desgaste importante, se recomienda evitar actividades de alto impacto como correr, saltar o realizar flexiones profundas de rodilla.

El peso corporal suma presión a la articulación

El control del peso es otro pilar del tratamiento. Los especialistas precisan que cada kilogramo adicional incrementa la presión que soporta la rodilla durante la marcha, por lo que mantener un peso saludable reduce directamente la carga mecánica sobre la articulación.

Entre otros hábitos recomendados figuran evitar permanecer largos periodos sentado o de pie sin moverse, usar calzado con buena amortiguación, realizar un calentamiento previo a la actividad física y detener el ejercicio ante la aparición de dolor intenso.

Glucosamina y condroitina sin evidencia sólida

Los especialistas indican que hasta el momento ningún alimento, hábito ni suplemento ha demostrado ser capaz de regenerar el cartílago perdido. Productos como la glucosamina y la condroitina presentan resultados variables en estudios científicos y no han demostrado reconstruir la articulación.

Los especialistas recomiendan consultar con un médico ante síntomas como dolor intenso, inflamación importante, bloqueos de la rodilla o limitación progresiva del movimiento, y recibir orientación profesional antes de iniciar cualquier programa de ejercicios.

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