Proteína y envejecimiento: qué encontró la ciencia sobre la cantidad ideal en la dieta
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Proteína y envejecimiento: qué encontró la ciencia sobre la cantidad ideal en la dieta

Globo 98.9hace 15h

Un estudio de la Universidad de Wisconsin-Madison publicado en Cell Press Blue identificó seis procesos biológicos que mejoran cuando se reduce la proteína en la dieta.

Aminoácidos, no calorías, como clave del envejecimiento

Bailey Knopf y Dudley Lamming, del Departamento de Medicina de la Universidad de Wisconsin-Madison, junto con colegas, evaluaron décadas de investigaciones sobre restricción de proteína en organismos que van desde levaduras y moscas de la fruta hasta ratones y seres humanos. No realizaron experimentos nuevos, sino que trazaron un mapa de evidencia acumulada. El hallazgo central señala que no son las calorías totales las que determinan el envejecimiento, sino la cantidad de ciertos aminoácidos consumidos cada día.

El análisis contradice la recomendación médica dominante de las últimas décadas, que indicaba aumentar el consumo de proteína en adultos mayores para prevenir la sarcopenia. Grandes bases de datos en Estados Unidos asociaron mayor consumo de proteína con mayor riesgo de diabetes, cáncer y muerte cardiovascular. Un trabajo de 2023 en el Reino Unido con gemelos adultos mostró que comer más proteína se vincula con mayor riesgo de sarcopenia, el mismo problema que se supone que previene.

Seis procesos biológicos que cambian con menos proteína

El primero de los seis procesos identificados es la mejora del metabolismo: los animales con dieta baja en proteína comen más, pero acumulan menos grasa y controlan mejor el azúcar en sangre. El motor de ese proceso es una hormona llamada FGF21, producida por el hígado, que sube de forma natural cuando hay menos proteína en la dieta. El estudio señaló que “los ratones con sobreexpresión de Fgf21 tienen un aumento significativo en la esperanza de vida, de aproximadamente un 30% en machos y un 40% en hembras”.

El segundo proceso involucra a las células senescentes, que dejan de dividirse pero no mueren y liberan sustancias inflamatorias que dañan los órganos. Las dietas altas en proteína aceleraron esa acumulación en el hígado, el tejido graso y el riñón, mientras que la restricción proteica la revirtió. Los otros cuatro procesos identificados son la activación de mecanismos de limpieza celular, la mejora de las mitocondrias, cambios en los interruptores moleculares que regulan qué genes se activan con la edad, y la reducción general de la fragilidad.

Metionina y aminoácidos de cadena ramificada, los principales señalados

La investigación precisó que “la metionina y los aminoácidos de cadena ramificada —leucina, isoleucina y valina— son probablemente los principales impulsores, ya que la restricción de cada uno tiene beneficios tanto para la salud metabólica como para la longevidad en roedores”. Esos aminoácidos se encuentran en alta concentración precisamente en las fuentes de proteína animal que dominan las dietas occidentales.

Sin embargo, los investigadores advirtieron que la restricción de proteína no es una receta universal. Puede ser perjudicial para mujeres embarazadas, niños en crecimiento, personas que se recuperan de lesiones, adultos mayores con déficit proteico previo y quienes practican ejercicio de alta intensidad. El estudio planteó la necesidad de “diseñar dietas adecuadas para cada individuo” e “identificar métodos para evaluar los efectos de la dieta sobre la salud, la fragilidad y el envejecimiento”.

Nuevas directrices en EE. UU. elevan la recomendación, pero con evidencia cuestionada

Las nuevas directrices dietéticas federales de Estados Unidos elevaron la recomendación diaria de proteína de 0,8 gramos por kilo de peso corporal a un rango entre 1,2 y 1,6 gramos. Según expertos de la Universidad Stanford citados en el análisis, esa revisión no se basa en nuevas pruebas científicas contundentes y la mayoría de los adultos estadounidenses ya consume proteína suficiente. Para un adulto de 68 kilos, el cambio implicaría pasar de 55 gramos diarios a entre 80 y 110 gramos.

Los especialistas de Stanford subrayaron que el entrenamiento de fuerza resulta más importante que la ingesta de proteínas para mantener la masa muscular. Asimismo, advirtieron que priorizar fuentes animales puede desplazar otros nutrientes esenciales como la fibra y aumentar la ingesta de grasas saturadas, por lo que recomendaron incorporar legumbres y granos integrales como alternativas.

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