Un especialista en pintura identificó el error más frecuente al pintar habitaciones: no mantener el borde húmedo, lo que genera retoques y duplica el tiempo de trabajo.
La técnica que cambia el proceso
Jeff Funk, fundador de Funky Painting, señaló que la clave está en combinar un palo extensor con un rodillo de 18 pulgadas —equivalente a 46 centímetros— cargado correctamente de pintura. El especialista precisó que trabajar siempre sobre el borde húmedo evita marcas y diferencias de tono entre pasadas. Según Funk, este sistema puede ahorrar entre 30% y 50% del tiempo habitual para pintar una habitación estándar.
La técnica del borde húmedo consiste en pintar primero los bordes y luego rellenar las superficies planas con el rodillo, sin dejar que la pintura se seque entre un tramo y el siguiente. “El avance es más ágil y el acabado, notablemente superior”, subrayó Funk en diálogo con The Spruce. Esta estrategia permite mezclar los límites de cada pasada y evita la aparición de marcas o diferencias de tono.
Preparación antes de tomar el rodillo
Funk indicó que cubrir el suelo con lonas o plásticos protectores, retirar los muebles posibles y colocar cinta para pintor en zócalos, molduras, interruptores y bordes del techo es indispensable antes de comenzar. Además, recomendó limpiar bien las paredes para eliminar polvo, grasa o residuos de adhesivos viejos, y reparar grietas o agujeros. Explicó que este paso asegura mejor adherencia de la pintura y optimiza el resultado final.
Ventajas del rodillo grande y el palo extensor
El uso de estas herramientas reduce la necesidad de subir y bajar de la escalera constantemente, lo que disminuye la fatiga y el riesgo de accidentes. Asimismo, permite cubrir áreas más grandes en menos tiempo sin perder precisión, lo que lo hace especialmente práctico en habitaciones amplias o con techos altos.
Para proyectos de mayor envergadura, Funk mencionó el pulverizador de pintura como alternativa eficaz, aunque lo recomendó principalmente para exteriores. En interiores, advirtió que es imprescindible proteger todo lo que no deba pintarse y mantener el ambiente bien ventilado para evitar la acumulación de vapores.
Dividir tareas acelera el resultado
Funk sugirió que, si hay al menos dos personas disponibles, una puede encargarse de perfilar los bordes en franjas de entre 2.5 y 3 metros, mientras la otra avanza de inmediato con el rodillo rellenando la superficie central. Esta dinámica mantiene siempre húmedo el borde y evita interrupciones durante el proceso.
Por su parte, Bob Vila, especializado en mejoras del hogar, coincidió en que elegir pinturas de secado rápido y bajo goteo facilita la aplicación y minimiza manchas. Vila recomendó planificar el trabajo en franjas verticales de unos 90 centímetros de ancho, avanzando siempre de arriba hacia abajo para evitar la superposición de marcas.





