Los “químicos eternos” que ya están en tu sangre y en todo el planeta
Bienestar

Los “químicos eternos” que ya están en tu sangre y en todo el planeta

Globo 98.9hace 1d

Los PFAS, compuestos sintéticos presentes en sartenes, ropa y envases, se acumulan en el ambiente y el cuerpo humano durante siglos sin degradarse, según estudios científicos.

Miles de compuestos escondidos en objetos cotidianos

Las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas, conocidas como PFAS, son una familia de miles de compuestos sintéticos desarrollados desde mediados del siglo XX. Su resistencia al agua, la grasa, las manchas y las altas temperaturas los hizo atractivos para la industria durante décadas. Por eso se utilizaron para fabricar sartenes antiadherentes, ropa impermeable, alfombras, envases de comida rápida, cosméticos, productos de limpieza, espumas para extinguir incendios y dispositivos electrónicos.

Su problema fundamental es que prácticamente no se degradan. Una vez liberados al medio ambiente, pueden permanecer durante décadas o incluso siglos en el agua, el suelo o los seres vivos, lo que les valió el sobrenombre de “químicos eternos”.

Presencia detectada en ríos, alimentos y sangre humana

Diversos estudios científicos han encontrado PFAS en ríos, mares, acuíferos, alimentos e incluso en la sangre de personas en todo el mundo. Los compuestos han sido detectados en poblaciones muy alejadas de cualquier foco industrial, lo que evidencia la escala de su dispersión global.

La evidencia científica ha relacionado algunos de los PFAS más conocidos con alteraciones hormonales, daños hepáticos, aumento del colesterol y disminución de la respuesta inmunitaria. Asimismo, investigaciones apuntan a posibles efectos sobre la fertilidad y el desarrollo infantil, además de vínculos con ciertos tipos de cáncer.

Regulación en marcha, pero solución aún lejana

Organismos internacionales y autoridades sanitarias llevan años endureciendo la regulación sobre estas sustancias. La Unión Europea trabaja actualmente en una propuesta para restringir de forma progresiva miles de PFAS, lo que podría convertirse en una de las mayores prohibiciones de sustancias químicas en la historia comunitaria.

Sin embargo, eliminarlos no será sencillo, ya que en algunos sectores industriales aún no existen alternativas igual de eficaces. Limpiar los lugares contaminados resulta además complejo y costoso, precisamente porque estos compuestos apenas se degradan de forma natural. Los expertos señalan que la mejor estrategia es reducir su uso donde existan sustitutos seguros e investigar tecnologías capaces de destruirlos, un desafío que hasta hace pocos años parecía prácticamente imposible.

¡Escucha la estación!98.9 FM