El psicólogo Alfredo Rodríguez, especializado en sueño, advierte que forzar el despertar a las 5 am rompe los ritmos circadianos y deteriora decisiones, emociones y habilidades sociales.
Una moda con poco sustento biológico
Rodríguez, autor del libro Dormir para vivir. La ciencia del descanso en la era del cansancio (Kailas Editorial) y catedrático en bienestar laboral, señaló en entrevista para La Vanguardia que la tendencia de madrugar a las cinco de la mañana carece de respaldo científico para la mayoría de personas. “Levantarse a las cinco de la mañana no tiene mucho sentido desde el punto de vista biológico”, indicó el especialista.
El experto explicó que esta práctica, popularizada por libros como El club de las 5 de la mañana de Robin Sharma, responde a una narrativa de productividad y control, no a necesidades fisiológicas reales. “Es una moda y tiene que ver con ganarle horas al tiempo y quitártelas de sueño”, precisó. Solo personas con una genética “extremadamente matutina” podrían adaptarse sin consecuencias, agregó.
Lo que se pierde cuando el descanso se recorta
Según Rodríguez, la privación de sueño impacta directamente tres áreas: la toma de decisiones, porque el cerebro fatigado pierde claridad para evaluar riesgos; la regulación emocional, ya que aumenta la irritabilidad; y las habilidades sociales, pues quienes duermen mal se vuelven menos sensibles a los estímulos de los demás.
El psicólogo advirtió además que el daño es acumulativo. Procesos como la limpieza de toxinas cerebrales que ocurren durante la noche no se recuperan durmiendo unas horas extra el fin de semana, detalló. Para ilustrar el costo de sacrificar descanso por productividad, recurrió a una metáfora: es “como vender el coche para comprar gasolina”.
Tres hábitos concretos en lugar de madrugar
En vez de perseguir una hora específica de levantada, el especialista propone mantener horarios estables para acostarse y despertar todos los días, reducir gradualmente la luz ambiental y evitar pantallas antes de dormir, y poner límites a la disponibilidad laboral y digital durante la noche.
Asimismo, Rodríguez subrayó que el sueño debe entenderse como un pilar de salud al mismo nivel que la alimentación y el ejercicio. “El sueño no es una interrupción de la vida, sino una de las condiciones que permiten tener una buena vida”, concluyó.





